sábado, 23 de abril de 2011

LA MANZANA DE GUILLERMO TELL:



Guillermo Tell es un personaje legendario de Suiza, del siglo XIV,  aunque hasta hoy nadie ha podido confirmar su existencia real.
La leyenda se enmarca en la época en la que los cantones suizos luchaban por su independencia del Imperio alemán.
Alberto, emperador de Alemania, hijo de Rodolfo de Habsburgo, había resuelto someter a los suizos y convertir al país en un Estado hereditario para la casa de Austria. Para conseguirlo, envió gobernadores a quienes encargó que tratasen a los habitantes con dureza para que se rebelaran y así justificar la ocupación con las armas.  
Narra esta leyenda que Guillermo Tell,  nacido en el cantón suizo de Uri, paseaba un día por la plaza central de Altdorf (capital de Uri) donde se hallaba el sombrero de la casa dominante (la familia de los Habsburgo), ante el cual todos los suizos debían inclinarse con reverencia. Soberbio, Tell no lo hizo y el gobernador Hermann Gessler, un tirano despótico,  le impuso un escarmiento por su desobediencia,  disparar con una flecha de su ballesta a una manzana puesta sobre la cabeza de su hijo. Guillermo Tell cargó con dos flechas su aljaba. Disparó la primera y atravesó en su centro la manzana. Cuando le preguntaron respecto de la segunda flecha, Tell dijo que estaba dirigida al opresor que lo obligó a disparar, en caso de que sin querer matara a su hijo. Por esto fue encarcelado nuevamente y enviado  al castillo de Kussnacht para su reclusión, pero el navío naufragó y Tell escapo de sus captores matando a Gessler de un flechazo.

Finalmente, en el año 1389, la Confederación Helvética proclamó su independencia de los Habsburgo.

Desde entonces la historia ha corrido de boca en boca, y siglos más tarde fue tomada para ser popularizada como alegoría característica de la lucha por la libertad.


En la actualidad, en Altdorf (Suiza) existe una estatua de bronce y una placa, en memoria de la hazaña de Guillermo Tell y de la libertad suiza. También se puede oír allí la historia del final de los días de Guillermo Tell, que dicen pereció en las aguas del Valle de Schäden, ahogado, al intentar salvar a un niño que se había caído.
La estatua de Guillermo Tell y su hijo fue erigida en 1895



      " El enigma de Guillermo Tell " (1933), pintura de Salvador Dalí.

Dalí reinterpretó la leyenda de Guillermo Tell en términos de una mutilación incestuosa. A pesar de tenerle afecto a su padre, Dalí se rebeló contra su autoridad  porque este rechazaba su relación con Gala, por ser una mujer casada.
Las estrechas relaciones entre padre e hijo se convirtieron para Dalí en una obsesión. Justamente en este cuadro, muestra a Lenin con un sombrero que se prolonga hasta apoyarse en una muleta, sin calzoncillos y con la nalga grotescamente prolongada. También un reloj blando, unas nueces que parecen estar a punto de ser aplastadas por el pie de Lenin (con esto podría representar la posición de su padre con respecto a su relación amorosa) y unos pájaros picoteando unas migas. Esta obra supone la ruptura con los surrealistas que intentan sin éxito destrozarla.




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