viernes, 15 de abril de 2011

LA MANZANA DE NEWTON



Se dice que en una tarde de verano, mientras el gran físico británico Isaac Newton que se había refugiado en 1665 en su casa de campo de Lincolnshire, Inglaterra, de la epidemia de peste bubónica que azotaba Londres, descansaba bajo un árbol de manzana, un fruto de dicho árbol cayó al suelo.
En ese mismo instante Newton comprendió que tenía que haber “algo” que atrayera a esa manzana hacia el suelo, así comprendió y engendró la famosa ley de gravitación universal, una de las leyes que han definido nuestra historia moderna.




Hay quien piensa que es una leyenda pero la Royal Society de Londres en conmemoración de su 350º aniversario en 2010, sacó a la luz un manuscrito original que relata como Isaac Newton, al caerse una manzana, meditó la teoría de la gravedad. Se trata de un manuscrito, del amigo y contemporáneo de Newton, el físico William Stukeley,  para una novela biográfica, “Memorias de la vida de Sir Isaac Newton” (1752), que había permanecido resguardada en los archivos de la prestigiosa institución.




Parece que el árbol original se conservó hasta 1814, cuando cayó a consecuencia de una violenta tormenta, y su madera se utilizó para hacer sillas. Por entonces ya se habían obtenido varios injertos de aquel ejemplar, y hoy existen docenas de clónicos del mismo, plantados en los jardines de distintas facultades de física de todo el mundo.



1 comentario:

  1. los creyentes tienen sus astillas de la cruz verdadera y los científicos sus clones de manzanos.. pero, por algún motivo, prefiero las creencias de la ciencia..

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